Por qué escuchamos música triste cuando estamos tristes

No se cuántos de los que estáis leyendo esto habéis acompañado un momento triste con música triste. Probablemente much@s. Para mi, siempre ha sido una respuesta natural y, curiosamente, este hecho no hace que mi pena sea más honda, sino todo lo contrario.

Cuando la tristeza se apodera de ti lo peor que puedes hacer es pretender que no existe y actuar como si no pasara nada. Es decir, ¿pasa algo por estar triste? Pues no. ¿Deberíamos estar felices todo el tiempo? Pues mira, no (eternamente agradecida a Inside Out de Pixar por limpiar la mala reputación de la Tristeza, por cierto).

Entonces, te sientes así y empiezas a escuchar música triste, ¿por qué?

Cuando escuchamos melodías melancólica nos regodeamos en mil y una emociones que solo nos evoca la música. No una cualquiera, pero sí la que nos toca la fibra sensible. Este hecho hace, en primer lugar, que te consientas a ti mismo el placer de estar triste, admites que lo estás, que ya es mucho.

Por extraño que parezca, este proceso hace a muchas personas gozar de un momento bellísimo y muy íntimo, que nadie más es capaz de comprender. Solamente eres tú, y esa canción, que te hace evocar momentos felices mientras parece que te dice "ea ea, todo va a ir bien, no pasa nada porque se te humedezcan un poco los ojos ahora".

Es curioso, pero después de este autofustigamiento emocional, te invade una sensación de tranquilidad y ligereza, similar a haber hablado con alguien. A haberte desahogado.

Al final, son millones de personas las que recurren a la música en su vida diaria para regular sus emociones, poner todo en perspectiva o incluso servir de compañía en un momento muy privado (como lo puede ser, por ejemplo, un viaje en tren).

Cuando me percaté de este fenómeno, empecé a buscar información y lo que encontré me fascinó.

Parece que todo esté inventado y estudiado. Pues bien, una Universidad Alemana analizó a un grupo de personas de Europa, Asia y América y descubrió que la mayoría de participantes obtenían recompensas emocionales al escuchar música triste para acompañar su estado de ánimo. Los encuestados conseguían potenciar su imaginación, desarrollar empatía, y relativizar aquello que les producía la tristeza, reflexionando a la vez que esa música les invadía.

También hizo un estudio similar el Instituto de las Artes y las Ciencias de Japón RIKEN, cuyo responsable afirmaba que "la música triste puede ayudar a eliminar las emociones negativas de la vida diaria" y que "la música triste se percibe como una emoción romántica y las personas, independientemente de su formación musical, captan esta sensación al escucharla".

Al final será verdad lo que dijo Chaikovski, "sin música nos volveríamos locos".

Y para poner la guinda a este pastel tan pasteloso. Os dejo, melóman@s del mundo, la primera canción mi paylist particular "bello erizado":



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