La leyenda de los atrapasueños

"Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar." 

- Antonio Machado

Un viejo chamán de los Lakota caminaba por el bosque sumido en sus pensamientos. Se movía agilmente ente los árboles. Pese a su edad el hombre conservaba un cuerpo fuerte. Su fibroso torso bronceado estaba cubierto de coloridas pinturas con formas geométricas. Éstas revelaban el contacto con el mundo de los espíritus y el poder que ostentaba en la tribu. Sus largos cabellos, ya teñidos de gris, estaban recogidos en trenzas ornamentadas con plumas de águila.

Este venerable anciano reflexionaba sobre si había conseguido ser un buen líder para los suyos, si había dado buenos consejos que hubiesen guiado sabiamente a la gente bajo su cargo en los tiempos difíciles. Le angustiaba la idea de no haber hecho lo suficiente y que su pueblo padeciese las consecuencias.

Mientras daba vueltas a este asunto decidió sentarse a descansar en el tronco de un espectacular sauce, cuyas ramas caían casi a la altura del suelo, ofreciendo una refrescante sombra en ese caluroso día. El viejo hechicero observó con admiración al árbol, y recordó que ya tenía ese imponente aspecto cuando él no era mas que un chiquillo revoltoso.

El hombre, fatigado por sus pensamientos, por el calor y por el cansancio de la caminata, no tardó en encontrarse cómodo en ese lugar de descanso improvisado. Sin apenas darse cuenta sus ojos se cerraron y cayó en un profundo sueño.

Los sueños son el lenguaje de los espíritus, y a través de ellos se manifiestan. Mientras el chamán dormía plácidamente, Inktomi (una de las entidades mas poderosas y sabias que veneraban los Lakota) se presentó ante él. La forma que escogió para visitarle fue la de una araña, que correteaba por el tronco de una versión onírica del sauce sobre el que el anciano descansaba.

La araña se poso sobre el hombro del chamán para después corretear a lo largo de su cuerpo. Lejos de lo que pudiera parecer, el correteo de la araña le proporcionaba un agradable cosquilleo. Sin saber como, esa criatura había arrancado varios de los adornos que llevaba, entre los que se incluían varias plumas de águila, un par de cuentas de collar y flecos de sus pantalones. Después de obtenerlos los transportó tronco arriba.

Allí, utilizando una rama curva empezó a tejer una tela de araña, dejando un pequeño circulo en el centro. Al poco empezó a unir los hilos, de dentro hacía fuera, de manera que los círculos cada vez aumentaban su tamaño. Pasado un rato, una reluciente tela de araña totalmente tejida brillaba con los rayos del sol. Para completar su tarea, el espíritu-araña adornó su obra con los amuletos pertenecientes al chamán.

Mientras el viejo Lakota contemplaba maravillado la obra de Inktomi, este le habló en el idioma que solo los que conocen el mundo espiritual entienden y le trasmitió las siguientes palabras:

"Contempla esta telaraña anciano, pues representa la existencia misma. Puedes ver como comienza siendo un pequeño circulo vacío, pero que poco a poco va creciendo y se extiende, como las ondas que hace el agua al arrojar una piedra. Estas ondas son los círculos de la vida, que crecen con el paso del tiempo. A lo largo de nuestro camino hay muchas fuerzas que nos influyen. Unas fuerzas serán benévolas mientras que otras serán perjudiciales. Si quieres que la telaraña de tu vida crezca debes orientarte siguiendo las fuerzas beneficiosas, capturándolas en tus hilos y añadiéndolas a tu tela, mientras que aquello que es malo debe pasar entre los huecos como el aire, evitando que se adhiera. A veces será difícil diferenciar el bien del mal, pero en el fondo sabrás que es lo que trae equilibrio y que cosas son destructivas.

Los sueños, como este que estás teniendo, son una de esas fuerzas que pueden hacerte crecer o destruirte. Usa la tela de araña para ayudarte a ti mismo y a tu gente. Con ella, las ideas, sueños y visiones que traigan el beneficio a las personas se quedarán fijos, formando parte de la red. Mientras que todo pensamiento destructivo, como los miedos y las ambiciones egoístas, pasarán de largo por el hueco del centro. De esta manera el porvenir de tu pueblo sera largo y próspero"

Una vez Inktomi finalizó su discurso el chamán despertó sobresaltado. Con las palabras de Inktomi resonando aún en su cabeza. Se dirigió lo mas rápido posible a su poblado, donde compartió su visión con toda la tribu para que se beneficiaran de ella. A partir de ese día el hechicero no dudo jamás de su papel como líder.

Mucho tiempo después de que acabasen los días de aquel gran hombre. Los lakota siguieron aprovechando las enseñanzas de su visión y fabricaron atrapasueños para simbolizar la red de sus vidas. Colgando estos amuletos protectores por encima de sus lugares de descanso.

Así es como este gran pueblo, entre los que figura la conocida tribu Sioux, explican el origen y la función de este bello talismán, que les ayuda a proteger su destino.


Leyenda india redactada por el joven escritor Pablo Sánchez-Beato 

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