13 Cosas que aprendes cuando te independizas

Irse de casa de tus padres, volar del nido, independizarte... llámalo como quieras. Es un momento temido y soñado a partes iguales. Cuando llega es como precipitarse al vacío y sientes un vértigo descomunal, en especial cuando es a una ciudad diferente y vas a vivir todo el proceso sol@ (incluso aunque el primer paso sea compartir piso).

¿Qué descubres cuando te independizas?

1. Salir de casa significa meter en una maleta o dos "todo" lo que crees indispensable para dar el primer paso. ¿Qué llevar contigo? Difícil pregunta. Por primera vez te das cuenta de la cantidad indecente de ropa, recuerdos, libros, trastos, álbumes de fotos, discos, etc. que has acumulado en lo que llevas de vida. Optarás por meter ropa, tu ordenador, unos cuantos libros y poco más, y poco a poco tu vida se irá llenando de nuevos objetos. Mientras, los viejos se quedarán allí para siempre, en tu antigua habitación, conviertiéndose así en piezas de tu museo particular que siempre observarás con nostalgia cuando vuelvas de visita a casa de tus padres de vez en cuando.

2La nevera no se llena sola, tú tienes que llenarla. Llegar a casa y quedarte parado 3 minutos frente al frigo a ver "qué hay de nuevo" ya no existe. Tu nevera está vacía, y nadie va a llenarla por ti. Extiende esta sensación a todo lo demás: los platos no se auto-friegan, la ropa no se auto-tiende, lo que se estropea no se auto-arregla y ¡nada se auto-nada!

3. La lavadora es una presencia desconocida y hostil. La miras de reojo, y ella te mira, con sus programas de aclarado, centrifugado y nosecuántas chorradas más que antes nunca te habías parado a estudiar.

4. Facturas. ¿Te acuerdas las duchas de 20 minutos de agua calentita que te pegabas en casa mientras canturreabas a grito pelado con la radio a tope?. Di adiós, de momento, si quieres llegar a fin de mes. Y esto se extiende a todo lo que provoque gasto energético o "facturil" (luz, agua, gas, wifi, factura del móvil, etc.)

5. Responsabilidades. No puedes gastar el dinero en lo que te de la gana, tienes un presupuesto limitado y es lo que hay. Poner la mano y que el dinero caiga del cielo se terminó. Y por mucho que vivas solo tampoco puedes hacer lo que te de la gana, tú mismo has de ponerte unas normas que puedas cumplir para tener unos hábitos saludables (levantarte a una hora razonable, recoger y ventilar la casa, salir a comprar, ir a correos, al banco, a la farmacia, etc.)

6. Dinero. No valoramos lo que cuesta conseguirlo hasta que no empezamos a ganarlo por nosotros mismos. Ya te has dado cuenta que ese cabrón no cae del cielo, te lo ganas con el sudor de tu frente y empiezas por primera vez a administrarte.

Tú: - "No puedo comprar el póster de -introducir nombre de grupo/serie/peli- que me gusta porque no me queda ni papel higiénico ni detergente y no me da para todo. Ea, pues es lo que hay. 

Y por primera vez empiezas a conocer a ese animal mitológico: EL AHORRO.

7. Ya no tienes a nadie pendiente de ti. Si no suena el despertador, si trasnochas, si vas con resaca... solo será responsabilidad tuya. No va a estar tu madre ahí para decirte "levanta que vas a hacer tarde".

8. Cocinar. No tienes ni pajolera idea de cocinar, tu inventiva para no comer todos los días lo mismo pasa por añadir mil especias a todo lo que hagas y creerte un chef con estrella Michelín, cuando lo cierto es que tus platos saben raros.

9. Limpiar el baño. ¡Ha! Pues eso, ponte los míticos guantes rosas y a quitar roña y pelos a fondo una vez en semana.

10. El polvo y las pelusas. Puedes limpiar el polvo y barrer las pelusas, o ponerles nombre y formar un ejército pelusil, tú sabrás.

11. Planchar. Tu ropa tiene más arrugas que una mujer aniana que ha vivido toda su vida en campo, y ya te empiezas a plantear usar la plancha. O no [yo no la uso].

12. Morriña. Sí, morriña familiar en cantidades industriales. ¿Te acuerdas del "joe mamá que pesada eres"? Never again.

13. Y a pesar de todo, es tu nuevo nido, tu vida y tus normas, y no lo cambias por nada. Disfrutar de tu libertad y del reto que supone tu nueva vida adulta es tan genial que posiblemente no quieras volver.

Y a partir de aquí es solo cuestión de tiempo que un día sueltes las 6 palabras mágicas que te confirmarán que ya eres mayorcit@:

Si te ha gustado este post y quieres seguir las publicaciones, comentar o compartir puedes hacerlo aquí.

¿Hay algo que quieras contarme en privado? Si es así escribe a dime@lascosasdeziel.es y te contestaré a la velocidad de la luz.

¡Gracias! ♥