Las 7 cosas que aprenderás trabajando en hostelería



A medida que vas creciendo te das cuenta de que todas las profesiones están asociadas a ciertas etiquetas y que la gente, por mera repetición, las interioriza y asume como ciertas. El sector de la hostelería concretamente, trae consigo una retahíla de comentarios tales como "la hostelería quema mucho", "la hostelería es muy dura", "te tiene que gustar", "solo trabajaría en eso si estuviera desesperado" etc.

No habéis dado click aquí para leer que la hostelería es un camino de rosas porque NO LO ES. Es una profesión estresante, que requiere un gran esfuerzo físico, que te pone el reloj interno patas arriba y que te dejará fuera de la mayoría de fiestas y celebraciones de organicen tus seres queridos. Sí, siempre serás el eterno ausente, porque como ya sabes, el hostelero gana dinero cuando el resto del mundo se divierte, y eso conlleva trabajar fines de semana y festivos en unas jornadas de incluso más de 10 horas.

Por todos estos motivos, muchas personas que se ganan la vida así aborrecen esta profesión y, aún no haciéndoles felices, la cargan en la espalda toda la vida. Otras personas la aman y le dedican tiempo y esfuerzo porque simplemente adoran lo que hacen. Y luego está el gran grupo, los que pasan por la aventura de servir mesas/poner copas de forma temporal. La gran mayoría recurren a esta respetable profesión para subsistir durante un periodo determinado de tiempo mientras deciden a qué se quieren dedicar, o bien para ahorrar para algo en concreto. Si tú, que estas leyendo esto, eres de estos últimos (como lo he sido yo) te voy a decir algo:

Intenta no maltratar ni despreciar este trabajo y concentra tus energías en APRENDER

¿Por qué? Pues porque trabajar en la hostelería es una oportunidad de oro para desarrollar aptitudes que te van a servir en casi cualquier empleo al que te dediques en el futuro y en la vida en general.

Una actitud muy común que me he encontrado durante estos años son personas que no respetan ni valoran el trabajo que están haciendo porque lo consideran inferior. Desde la clásica llamada cinco minutos antes "no puedo ir a trabajar porque estoy malo (ejem *resaca* ejem), no presentarse a trabajo, contestar mal a los clientes porque tienen un mal día, quejarse por absolutamente todo, escaqueos continuos e incluso robos de la propia caja.

Nadie te obliga a hacerlo así que si vas a maltratar esta respetable profesión de esta forma, mejor que avises y lo dejes. Sin embargo, si te tomas en serio tu trabajo de hostelero y pones en él toda la ilusión y las ganas, puedes aprender muchísimas cosas de cara a tu futuro profesional y personal. Se trata simplemente de dar lo mejor de ti en cada trabajo que hagas, sea tu vocación o no, pues de TODO se aprende, y mucho. Te sorprendería saber la cantidad de habilidades que puedes adquirir en cualquier trabajo, por poca cualificación que requiera.

Hoy, después de mucho tiempo, ya tengo claro que mi trabajo ideal pasa por currar con mi ordenador (y mi  super mochila para el portatil, que es lo más por cierto) desde cualquier parte del mundo y en un proyecto personal. Pero hubo un día (en realidad fueron 3 años) en el que trabajé en hostelería dándolo todo y aprendiendo mucho.

Dicho todo esto, he escrito una lista de las 7 cosas que aprenderás en hostelería si decides sacarle todo su jugo, ¡allá vamos!:


1. El don de la paciencia

Imagina que a lo largo de 10 horas tienes que estar comunicándote con personas. Todas ellas diferentes en edad, sexo, religión y nacionalidad. Cada una con sus gustos, educación (y mala educación), idioma, impertinencias, demandas, necesidades, etc. Pues bien, con todos y cada uno de esos seres humanos tienes que mantener la compostura y la paciencia. Y créeme, vas a encontrarte con gente realmente desagradable e irrespetuosa, pero es una oportunidad de oro para desarrollar tu capacidad de tener paciencia y autocontrol, respirar hondo, no tomarte nada como algo personal y seguir con tu faena. Por fortuna, también hay clientes encantadores que te hacen saber lo contentos que están con tu servicio y que incluso te preguntan tu nombre, para que seas tú quién les atiendas la próxima vez que vuelvan.

2. Trabajar en equipo

Es asombroso la cantidad de cosas que puedes aprender sobre "trabajo en equipo" cuando estas en hostelería. El servicio sale bien porque todos van a una y se comunican entre si. Si vas a tu aire y pasas de todo, obligarás a que otros trabajen por ti y el desastre está asegurado.

3. Gestionar tu tiempo

Ya que es un trabajo que requiere que le dediques muchas horas de tu vida, organizar tu tiempo es vital. A veces pasa por un hábito tan sencillo como coger todos los domingos un papel y un boli y organizarte la semana con algunas notas por escrito. De ese modo no desperdiciarás tu día libre durmiendo y postponinendo cosas importantes que tienes que hacer o personas con las que te apetece quedar.

4. Vas a recibir órdenes, no pasa nada

A muchas personas les enfurece recibir órdenes, la idea de que otro les diga lo que tiene que hacer les llena de ira y terminan soltando una serie de quejas ilimitadas que acaba con la paciencia de uno. Pues bien, en hostelería es fundamental que exista un responsable que, conocedor de los recursos humanos con los que cuenta para un turno, te indique lo que debes hacer. Si cada uno hiciera lo que le diera la gana, nada saldría bien. Esto tan sencillo a priori, es causa de muchos malos entendidos. Como dice el título de este punto, no pasa nada por recibir órdenes, un barco siempre ha de tener un capitán ¿no es cierto?.

5. Compañeros

Cuando trabajas en hostelería a jornada completa, pasas con tus compañeros de trabajo más tiempo que con tu familia. Por lo que, al final, acabas formando una mini familia con la que compartirás penas, estrés, alegrías, agobios, cotilleos (por qué no decirlo) y esas cañas al acabar el turno que sientan tan bien. Estas 3 o 4 personas con las que harás lazos, son las que harán tus días de trabajo más amenos.

6. Organizarte

Cuando tienes que estar durante horas pendiente de un espacio con más de una decena de mesas, ocupadas por personas a las que les tiene que llegar bebidas, entrantes, primeros, segundos, postre, sacarina, clave de wifi, chupitos, cuentas y vuelta a empezar... y tienes que estar al tanto de que toda esa gente entre y salga con una sonrisa en la cara porque todo ha salido perfecto, tu mente se agiliza. ¡Tu capacidad de organización se desarrolla hasta límites insospechados!

7. Valorar tu tiempo libre

Los horarios en hostelería pueden volver loco a tu reloj interno. Tu tiempo libre se reduce a dos días en semana, lunes o martes en muchos casos, en los que tienes que hacer las labores de la casa, pasar tiempo de calidad junto a tu familia, amigos, pareja, descansar, hacer aquellas cosas que te gustan, etc. Créeme, tu tiempo libre se transformará en algo muy importante y no vas a perder ni un minuto de él.



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