Las 18 cosas que más duelen cuando creces

Por cada año de que pasa desde que salimos del vientre de nuestra madre hasta que la sociedad empieza a considerarnos "adultos" (18 años) vamos creciendo por fuera, nos duelen las encías por los nuevos dientes, las rodillas y articulaciones por que los huesos se alargan. Este dolor se transforma en un cuerpo adulto, algo desgarbado, con unos rasgos faciales definidos, unas curvas y músculos bien formados.

¿Pero qué pasa cuando cumples 18 y los años empiezan a pasar uno detrás de otro en esa década fatídica y maravillosa que es la veintena? Que crecer sigue doliendo, pero de otra forma. La forma en la que el dolor se transforma en aprendizaje

Y bueno, también es necesario. Y genial :) 


Las 18 cosas que más duelen cuando creces:

1. Decirle a tus padres que no vas a coincidir con ellos en ciertas cosas (especialmente las relacionadas con tu forma de vivir TU vida) ni a obedecer sus órdenes, y que estás dispuesto a asumir las consecuencias de tus decisiones y acciones.

2. Alejarte de personas que conoces porque descubres que no te aportan absolutamente nada positivo.

3. Mudarte a otra ciudad o país y sentirte un completo extraño y echar de menos de una forma exagerada a tu familia y tu zona de confort.

4. Pasar tiempo en ese nuevo sitio y descubrir que puedes ser feliz en otros lugares. Volver a tu ciudad natal de visita y darte cuenta que todo esta igual, menos tú, que has cambiado para siempre.

5. Entender que nada (o casi nada) es para siempre y que lo que hoy es de una manera, mañana puede cambiar. 

6. Observar a personas muy cercanas a ti tomar decisiones espantosas y llevar sus vidas por rumbos peligrosos, y no poder hacer nada por evitarlo.

7. Darte cuenta un día que salir de fiesta, beberte 3 cubatas y darlo todo bailando ya no es una prioridad para ti y que realmente valoras tu tiempo de sueño y descanso.

8.Ver a amigos del alma o personas muy importantes para ti mudarse de ciudad, país, continente... y asumir que es posible que no vuelvas a verlos jamás en persona porque quizá nunca regresen.

9. Ser uno de los que se van para, posiblemente, no volver.

10. Observar cómo el mundo adulto se mueve por intereses superficiales, dinero, conveniencias y clasismo. Asumir que lo único que puedes hacer contra este hecho es rodearte de personas buenas con las que poder ser tú mism@ y mantener vivo tu niñ@ interior.

11. Aceptar que no tienes ni la gran casa ni el gran trabajo que se suponía (según la gente) que deberías tener ya para tu edad, y darte cuenta que no pasa absolutamente nada.

12. Luchar contra el hecho de que el mundo te trate como adulto cuando tú no te sientes adulto en absoluto.

13. Darte cuenta que una buena formación y trabajo duro ya no aseguran al 100% tener una vida profesional exitosa. Intentar explicarle esto a tus padres y que no entiendan ni una palabra.

14. Darte cuenta que tu familia no tiene ni idea de cómo te sientes porque simplemente pertenecen a otra generación.

15. Darte cuenta también, que tu familia tiene razón en muchos de los consejos que te da.

16. Enamorarte de alguien que no te quiere y pasarlo fatal durante mucho tiempo hasta que un día empiezas a superarlo (y lo terminas superando, claro).

17. Que alguien al que tienes cariño se enamore de ti y tener que rechazarle, con la consecuencia de perderle para siempre, incluso como amig@.

18. Decirle que ya no eres feliz y quieres seguir tu camino sin él/ella. Y viceversa. 

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